Aldo Menéndez: ·El mundo de José Mijares·

Artes visuales | Memoria | 26 de abril de 2015

No se puede separar a este pintor de su ser bohemio, novelesco y contradictorio, ingenuo y avispado, dicho doctamente, disoluto y licencioso, de humor socarrón y tierna humanidad; consuetudinario protagonista de anécdotas, extraordinario embustero y mejor tertuliano. En una época, él mismo, comerciante de su arte. Fumador empedernido que cuando lo sacaron del enorme cenicero que eran los alrededores de su caballete para llevarlo al hospital, prohibiéndole que siguiera fumando, ya no pudo vivir más, y tras esa imposición facultativa, casi dejó oficialmente clausurada en Miami la época de los artistas viciosos y románticos. Para seguir leyendo…