Un amigo me recomienda que hable de sexo. Lo dice como lector y como escritor. Temáticamente, el dispositivo pornográfico le ha dado buen resultado. A mí, desde hace mucho me interesa más el sexo como proceso de seducción y ritual de apareamiento fetichista, que como literatura. Me interesa cómo se instaura el sexo en WhatsApp o en Messenger, y en la vida experimento el amor con la lengua de mi novia. Para seguir leyendo…
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