Si no fuera este el caso y Baguer resultara ser delator de pura cepa, puede inferirse que su vinculación con la Academia Cubana de la Lengua le sirvió para vigilar los movimientos »subversivos» de Dulce María Loynaz en su propia casa, donde sesionaba la división criolla de la Academia Española de la Lengua. Para seguir leyendo…
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