VVAA: Carta abierta a la comunidad artística internacional sobre el arte y los DDHH en Cuba

DD.HH. | 31 de agosto de 2023
©Raychel Carrión, ‘Maykel Osorbo’, 2022 / Cortesía del artista

Esta «Carta abierta», firmada por 24 intelectuales de la esfera pública cubana, apareció en inglés & español ayer en la conocida revista Hyperallergic. Ofrecemos aquí su contenido en español; para acceder a la misma en inglés ir al final de este texto.

En los últimos cinco años, el mundo del arte internacional ha sido escenario de numerosas polémicas relacionadas con la eticidad de sus vínculos y las decisiones que toma. Artistas, activistas y periodistas culturales de investigación han obligado a esas instituciones a reflexionar si es ético aceptar el apoyo de empresas e individuos que sostienen relaciones beneficiosas con compañías de combustibles fósiles, fabricantes de armas y de fármacos altamente adictivos. 

El movimiento #MeToo provocó la ruptura entre instituciones artísticas y presuntos culpables de acoso sexual. La invasión rusa de Ucrania hizo que la presencia de oligarcas rusos en los consejos de administración de museos en Occidente se volviera políticamente inviable. La decisión de rechazar, debido a sus opiniones políticas, a una curadora turca recomendada por un comité asesor para dirigir la Bienal de Estambul, así como los ataques de la prensa de derechas contra un respetado director de museo español, han generado consternación generalizada en el sector artístico. 

Desafortunadamente, la creciente represión del gobierno cubano contra los artistas de la Isla, sus persistentes violaciones de derechos humanos y la crisis humanitaria interna de la que es el único responsable, no han recibido un escrutinio suficiente como para provocar preocupaciones éticas con respecto a cooperar con el Estado cubano.

Los firmantes representamos a una comunidad diversa y dispersa de profesionales del arte cubanos y de origen cubano de dentro y fuera de la isla, que pretenden llamar la atención sobre la situación de nuestra patria. Cuba se enfrenta actualmente a su crisis política, económica y humanitaria más grave en varias décadas, que nos afecta como ciudadanos y creadores, y también tiene implicaciones para aquellos extranjeros cuya “solidaridad” es constantemente solicitada por el Ministerio de Cultura cubano a través de sus diversos agentes. 

Más de 1.000 presos políticos cumplen actualmente condenas escandalosamente largas por protestar pacíficamente: entre ellos se encuentran varios de nuestros compañeros artistas. La detención masiva de manifestantes pacíficos por parte del gobierno cubano en julio de 2021 ha sido condenada por las Naciones Unidas, el Parlamento Europeo, Amnistía Internacional y el Observatorio de Derechos Humanos. Meses de negociación con el Departamento de Estado de EE.UU. UU. no han dado resultados hasta el momento. El Vaticano ha implorado en vano la liberación de los presos políticos. El gobierno cubano no se ha mostrado dispuesto a conceder indultos ni amnistía.

Los cubanos en la Isla se enfrentan a la escasez de alimentos, medicamentos, electricidad y gasolina, así como al colapso de su infraestructura. La inflación superó el 70% en 2023. El turismo, la única industria en la que el gobierno invierte, ha caído más del 50% desde el año 2020. Los dirigentes cubanos han cimentado alianzas con China y Rusia, y apoyaron la invasión a Ucrania . El gobierno presume de un sector privado pretendidamente pujante al que impone numerosos obstáculos, al tiempo que ofrece sus productos a precios impagables para la mayoría de sus ciudadanos, todo lo cual ha creado una división de clases no vista en Cuba en más de seis décadas. 

El nuevo código penal estipula que los ciudadanos cubanos pueden ser condenados a penas de hasta dos años por publicar críticas al gobierno en las redes sociales, recibir fondos externos para actividades culturales independientes o participar en actividades que puedan interpretarse como injerencia en las funciones del gobierno. El efecto combinado de la violencia estatal contra el pueblo y la creciente miseria condujo a más de 300.000 cubanos a emigrar durante el año pasado, lo que representa el mayor éxodo de la historia del país.

Desde 2018, el sector cultural ha sido uno de los principales objetivos de la represión estatal. Ese año, empeñado en aplastar la proliferación de proyectos culturales independientes, el gobierno cubano comenzó a emitir leyes que criminalizan la circulación pública de cualquier expresión cultural producida sin autorización gubernamental. Los jóvenes creadores de diversos campos, desde la música a las artes visuales, el teatro y el cine, han alzado su voz para protestar contra esas medidas, por lo que han sufrido crecientes oleadas de represión.

En enero de 2021, el Ministro de Cultura agredió básicamente a un grupo de artistas que le había pedido audiencia mientras se manifestaban pacíficamente ante sus oficinas para reclamar que la policía y las fuerzas represivas dejaran de rodear el edificio donde se efectuaría la reunión. Diversos artistas han sido acosados, interrogados, detenidos, expulsados ​​de sus trabajos, sometidos a vigilancia y arresto domiciliario e incluso obligados a exiliarse. Junto a decenas de periodistas independientes, que han sido objeto de un acoso similar, cientos de jóvenes creadores han abandonado el país, y varios de esos trabajadores culturales se les ha prohibido regresar a la isla.

Estas duras realidades no han impedido que el Ministerio de Cultura cubano persista en utilizar el arte para rescatar su imagen pública. Mientras los ancianos pasan hambre porque sus pensiones los mantienen en condiciones de extrema vulnerabilidad, y mientras un rapero ganador de un Grammy cumple condena de nueve años de prisión por “difamación a las instituciones”, el Ministerio de Cultura ha dado luz verde al Havana Art Weekend, que debe celebrarse en noviembre próximo, con el fin de atraer a la isla a artistas extranjeros y, con ellos, a posibles inversores, a fin de ofrecerles una idea de lo que podrán ver en la bienal de arte del próximo año. 

Por otra parte, el Ministerio de Cultura extiende la alfombra roja a las empresas internacionales que sirven los intereses del Estado, como Galería Continua, y les permite operar en la isla, al tiempo que prohíbe a los cubanos crear sus propias galerías. Del mismo modo que el gobierno cubano entabló amistad con famosos intelectuales latinoamericanos en la década de 1960 a fin de romper el aislamiento diplomático de la isla, ahora el Ministerio de Cultura se esfuerza por atraer a otra claque de figuras de alto nivel a las que persuadir de prestar su apoyo y atraer divisas a una economía que está al borde del colapso. 

De la misma manera que en la década del 60 el gobierno cubano envió a sus mejores artistas como diplomáticos para lavar su imagen internacional, los torpes y envejecidos burócratas del Ministerio de Cultura delegan sus campañas promocionales en jóvenes artistas y comisarios considerados políticamente confiables, encargados de crear la impresión de una escena artística contemporánea vibrante y avanzada.

El gobierno cubano siempre ha utilizado el trabajo cultural para crear la impresión entre los extranjeros de que el Estado es benévolo y apoya la cultura. Como parte de tal esfuerzo, extiende su influencia más allá de las fronteras cubanas, intentando censurar en otros países proyectos y exposiciones de artistas cubanos críticos. Siempre han existido profesionales de las artes que cooperan, a veces porque creen en el sistema, a veces porque sienten que no tienen otra opción, y otras veces porque ven en la alianza con el Estado la vía que les asegure el éxito profesional. Sin embargo, las presiones políticas y económicas que sufren los cubanos no se esgrimen contra los extranjeros, muchos de los cuales continúan seducidos por la fantasía política de que Cuba es una utopía socialista. 

Es imperativo que los artistas extranjeros reconozcan que la represión de los artistas cubanos es llevada a cabo por los mismos burócratas que les dan la bienvenida a la isla, del mismo modo que les presentan a un grupo selecto de artistas de confianza y organizan sus visitas a las salas de arte gestionadas por el Estado. Los extranjeros tienen la libertad de elegir sin coacciones y la posibilidad de informarse sobre las condiciones en las que los cubanos están obligados a vivir. Les pedimos que lo hagan antes de caer en la trasnochada narrativa del tiempo de la Guerra Fría que presenta a Cuba como víctima de la agresión imperialista. El mismo gobierno que se beneficia de ese apoyo, ejerce formas de represión contra los cubanos que los artistas extranjeros consideran inaceptables en sus propios países.

Pedimos a los extranjeros que reflexionen sobre estas contradicciones irresueltas. ¿Por qué la existencia de más de 1.000 presos políticos o la legislación draconiana que criminaliza la labor cultural independiente han de ser menos cuestionables que el comportamiento sexual depredador de un individuo poderoso? ¿Por qué es más fácil dejar de hacer negocios con oligarcas rusos que negarse a colaborar con un gobierno que se alía con Rusia y encarcela a sus ciudadanos más creativos? ¿Por qué celebramos el éxito de los activistas en Estados Unidos y Europa que obligaron a los museos a romper lazos con millonarios que hicieron sus fortunas enganchando al pueblo a los opioides,

Muchos extranjeros interesados ​​en Cuba desean convencerse de que visitando la Isla están “ayudando al pueblo cubano” y “apoyando al arte cubano”. Muchos quieren creer que su sola presencia en la isla puede alterar la maquinaria de represión estatal. Es necesario que sepan que los dólares de los turistas van directamente a las arcas del gobierno y se reinvierten en turismo y policía. En lugar de garantizar la libertad de expresión de los cubanos, la presencia de personalidades extranjeras del mundo del arte contribuye a sostener el mito de la Revolución Cubana como proveedora de cultura. 

Quienquiera que desee ayudar a los artistas cubanos podría considerar comprometerse con las decenas de artistas independientes cubanos —dentro y fuera de la isla— que se encuentran al margen de la cultura oficial, luchando por ganarse la vida para que sus historias sobre nuestro país y su asediado pueblo sean escuchados. En nombre de la justicia para nuestros compatriotas injustamente encarcelados, pedimos que los extranjeros no cooperen con eventos culturales patrocinados por el Estado hasta que todos los cubanos de la isla sean libres.

Firmado por:

GustavoAcosta
Elaine Acosta
Carlos Aguilera
LupeÁlvarez
Lester Álvarez
Armado Álvarez 
Anelys Álvarez-Muñoz
José LuisAparicio Ferrera
Yissel Arce Padrón
María del CarmenAres Marrero
DouglasArguelles
ClaraAstiasarán
Henry Ballate
Maria Josep Balsach
Carolina Barrero
Mónica Batard
Janet Batet
CesarBeltran
Amparo Bernad
DamarisBetancourt
Katherine Bisquet
Jose Bocourt
Carlota Boettcher
DesiderioBorroto
Tania Bruguera
Aida Bueno
Elizabeth Burgos
Maria Antonia Cabrera Arus
ClaribelCalderius
Wilfredo Cancio Isla
Pablo Cano
Raychel Carrión
Xerxes JorgeCarruana
Tomas Castellanos
MarcoCastillo
Ricardo Castillo
Elvia Rosa Castro
Javier Castro
Sandra Ceballos
Rubén Chababo
Armando Chaguaceda
Sergio Chávez
Jasmine Choham
Claudia Claremi
Gabriela Cohn
Jose Luis Corazón
Sandra Cordero
Armando Correa
Juan Carlos Cremata
Manuel Cuesta Morúa
Maria CaridadCumana
Luis Eligio D’ Omni
Guillermina De Ferrari
Eida de la Vega
Enrique Del Risco
Ana Albertina Delgado
Angel Delgado
Carlos Díaz Lechuga
Rolando Díaz Rodríguez
Rafael DíazCasas
Ileana Diéguez
Jorge I.Dominguez López
Lester Dube Pita
SebastianElizondo
María Elena Escalona
Italo Expósito
Hamlet Fernández
Solveig Font
Julio Fowler
ElvisFuentes
Ernesto Fundora
Coco Fusco
Orlando (Filio)Galvez
HaroldGarcia
Aimee García
DanielGarcia Andujar 
CarlosGarcia de la Nuez
MiryorlyGarcía Prieto
Cristina Garrido
ValiaGarzón
Francisco Gatorno
Claudia Genlui
AlejandroGonzález Acosta
Carlos Gonzales Acosta
Celia Irina González
JuanSi González
Ricardo González Alfonso
Boris González Arena
Juan Enrique González Careaga
Alejandro Gonzalez Cima
IsmaelGómez-Peralta
Agnieszka Gratkiewicz
Heidi Hassan
Denis Hedeler
ThimoHedeler
Henry Eric Hernández
Gonzalo Hernández
Esther María Hernández Atocha
AnaeliIbarra
Victor Eduardo Iglesias Fernandez
Nelson Jalil
Warren A. James
Erik Jennische
Aimee Joaristi Arguelles
Daniel Jordan
Yamilka Lafita Cancio
Hilda Landrove
Elena Larrinaga de Luis
Alex Lauzan
Hamlet Lavastida
Juan ClaudioLechin
Bianca Lee Vasquez
Maria Esther Lemus Cordero
Dermis León
Reynier Leyva Novo
Irina Leyva-Pérez
Martha Limia
JorgeLlamos Gonzalez
Julio Llópiz Casal
Camila Lobón
Maikel Lopez
Alain Lopez
Omar López Chahoud
Aída Maia
María de Lourdes Mariño Fernández
Carlos Martiel
Dionnys Matos
Anet Melo Glaria
MauricioMendoza
Ruben Mendoza
ImmaMerino
Jose Manuel Mesías Jorge
HortensiaMontero Mendez
Roberto Montes de Oca
Atelier Morales
Cirenaica Moreira
Jose AntonioNavarrete
Suely Neumann
Jose JasanNieves
AdrianaNormand
Yanelys Nuñez Leyva
Carolina Olivares 
Carlos Olivares Baró
Jorge Olivera Jr
Ernesto Oroza
AmauryPacheco
Yanier H. Palao
Osmani Pardo Guerra
FernandoPedrosa
CarmenPeláez
Nonardo Perea
Jorge IgnacioPerez
Maria L Perez
Emilio Pérez
Patricia Pérez Fernández
Claudia Patricia Pérez Olivares
Taiyana Pimentel
Marina Planas
Segundo Planes
Antonio José Ponte
Juan Miguel Pozo
Enrique Pozo
ImmaPrieto 
CiroQuintana
Carlos Quintela
Juliana Rabelo
YimitRamírez
Virginia Ramirez Abreu
Anamelys Ramos
GabrielaRangel
FabiolaRayas
Samuel Riera
Felix Carmelo Ríos
Gustavo (Garrincha)Rodriguez
Norges Rodríguez
Carlos Alejandro Rodríguez Halley
ColetteRodriguez Marcano
Roberto Rodríguez Reyes
YaliRomagoza
Alexis Romay
Ernesto Romero
IrisRuíz
TomasSánchez
Osvaldo Sánchez Crespo
PatrycjaSatora
YeseniaSelier
JovannSilva Delgado
Miguel Sirgado
Denis Solis
HortensiaSoriano
Alicia Soto Martínez
Osmany Suárez
Mabel Tapia 
Lianette Taylee Beltran
Alejandro Ulloa
Inés Beatriz Valdés
Angela Valella
Marcos Valella
Flor Valencia
Mairim Valladares
Mercedes Vilardell
LiaVillares
Olga Viso
Ismael Wignall
ElliotYoung
AlcibíadesZaldívar Álvarez

[Para ir a la Carta Abierta en inglés]